¿Podemos modificar las ganas de nuestros jugadores? ¿Hay herramientas para que se atienda el proceso y no solo el resultado? ¿Qué hago para anticipar los beneficios de un objetivo que está lejos de aparecer? ¿Cómo trabajar la motivación de mis deportistas? Estas pregunta tienen todas las papeletas para convertirse en una serie. Las temporadas y los capítulos, as usual, dependen de cuánto amor me deis. Así que ya sabéis.

Por algo tengo que empezar, así que ‘the oscar goes to…’ el COMPORTAMIENTO GOBERNADO POR REGLAS. Bienvenidos.

Hay cientos de situaciones donde es harto complicado aplicar el reforzamiento positivo de manera directa, quedando algunas conductas en riesgo de que se extingan o sean alteradas en contra de nuestros objetivos. Por otro lado, si nos fijamos, son cientas también las ocasiones donde somos capaces de demorar, ya sea por voluntad o por necesidad, ese futuro reforzador.

El ejemplo más común es el dinero. Trabajamos durante 30 días sin obtener una retribución inmediata, pero sabemos que a final de mes la recompensa será un poquito de money in the bank. Igualmente ocurre con otras conductas como estudiar una carrera o comer saludable.

Por eso ciertas acciones no estarían gobernadas por un anillo, sino por la idea de que valdrán la pena en una situación concreta. Básicamente una clave que nos indica que ese comportamiento nos acercará al reforzador correspondiente (dinerico, graduarme y encontrar trabajo, bajar de peso…)

Ahora bien, ¿cómo podemos aplicar esta herramienta a la práctica deportiva?

 

Monstruo de las galletas

 

Situaciones donde las reglas son útiles:

 

1.- Necesitamos un cambio conductual rápido:

Tengo un jugador que es tendente a salir con dudas y nervios en ciertas situaciones de partido. Puedo ayudarle a que promueva un autodiálogo más constructivo, alejarlo del foco en el fallo, enfocar cada una de las jugadas de manera individual o recordarle ocasiones pasadas donde su rendimiento fue bueno. ‘No pasa nada si fallas’, ‘Es solamente un partido’, ‘Esta semana has entrenado genial, simplemente hazlo como sabes’, ‘enfoca cada jugada con independencia de la anterior’

No dejemos el rendimiento al libre albedrío, podemos impactar de manera positiva incluso en aspectos privados del comportamiento como son los pensamientos de nuestros jugadores.

 

2.- Los reforzadores tardan más que en darte una cita para la seguridad social:

Un jugador decide plantear un ejercicio donde el objetivo es meter 50 tiros libres seguidos. En este caso habría bastante demora entre los primeros lanzamientos y el reforzador de conseguir anotar los 50 seguidos. Por eso es probable que haya que poner en práctica verbalizaciones intermedias que nos ayuden a reforzar el proceso: ‘cada tiro cuenta’ ‘céntrate en hacer el mismo tiro’ ‘ya llevas 25, solo te quedan otros 25…’ Todo ello para ejercer control hasta finalizar el ejercicio y que no sea el objetivo final el que nos haga alterar el proceso.

Ya lo dijo Tiger Woods: ‘Es sorprendente cuánto te fijas en lo que haces cuando la consecuencia de fallar es empezar de nuevo’ A prestar atención también se aprende.

 

3.- Cuando le gustaría mantener una conducta, pero los reforzadores naturales caen de higos a brevas.

Aquí nos encontramos con el clásico ejercicio de técnica individual donde intentamos aprender un nuevo movimiento. Es obvio que serán muchas las ocasiones donde nuestros jugadores se la botarán en el pie, mandarán el balón fuera del campo o fallarán la canasta tras haber realizado correctamente el movimiento. En este caso el reforzador natural sería la ejecución perfecta de todo el movimiento, cosa que puede ocurrir de manera demasiado intermitente.

Por eso es conveniente anticipar esa frustración, consecuencia del error en el resultado, validando aspectos como la persistencia (fallar en algo que no me sale es parte del proceso de mejora), el foco en detalles que actualmente podemos realizar correctamente y que nos acercan al objetivo (el clásico ‘bota fuerte el balón para que se pegue a la mano’) o premiar las aproximaciones sucesivas: ‘me encanta cómo te sale ya ese cambio entre las piernas’ ‘me da igual que falles, lo anterior te ha salido perfecto’… Recuerda que el elogio no debilita.

 

Kobe Bryant meme

4.- Cuando sabes que te va a caer la del pulpo crack.

Aquí entrarían aspectos como las expulsiones por 5 faltas, las técnicas por comportamientos antideportivos o las sustituciones por incumplimientos de las ‘reglas del equipo’. Todo dependerá de cómo esté establecido en cada equipo en concreto, pero por esto es tan importante establecer códigos de vestuario al comienzo de las temporadas. Si cada jugador conoce los innegociables, será consciente de qué comportamientos van a ser posteriormente castigados. Pura conducta gobernada por reglas.

Sobra decir que cuanto más conocimiento haya de las reglas aplicadas por parte de todos los componentes del equipo, mayor eficacia conseguiremos en su implementación.

Todas estas pautas las maduro desde la bibliografía de Gary L. Martin, el santo grial del análisis conductual aplicado al deporte. Tengo el libro en pdf por si alguno gustáis.

 

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