No es ninguna barbaridad decir que el deporte se encuentra en una época dónde las preguntas sin respuesta no paran de aumentar. Todo esto en el grueso de las competiciones claro, donde la mayoría estamos porque nos cuesta entender la vida sin tocar una pelota. Parece que tendremos que seguir aceptando que ese balón puede no venir. En cualquier caso, el miura de la incertidumbre sigue acechando.